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Joel Osteen

Las Pequeñas Cosas que nos Frustran

Joel Osteen

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En muchas ocasiones, no son las cosas importantes o grandes las que nos molestan sino son las pequeñeces las que nos frustran, y sino aprendemos a tratar con las cosas pequeñas, terminarán siendo cosas grandes.

Digamos que usted salió de su oficina después de un largo día, se sube al auto y conduce rumbo a su casa, pero al llegar y tratar de estacionarse, ve que sus hijos han dejado sus juguetes en la cochera, por lo que tiene que pararse, bajar del auto y quitar los juguetes. Está cansado, hace calor y comienza a sudar moviendo tanto juguete; es una oportunidad obvia para estar molesto y frustrado, pero debe reconocer lo que está sucediendo.

El enemigo está tratando de robar su paz y arruinar el tiempo con su familia por su irritación por algo que es relativamente pequeño en comparación a todo lo demás. Tiene que tomar la decisión que no permitirá que ese asunto se haga más grande; no se dé permiso de molestarse.

Usted dirá “Joel, no puedo hacer eso porque soy una persona muy emocional, y me molesto fácilmente”. No, usted puede hacer lo que quiera hacer. Dios dijo que Él nunca nos daría algo demasiado difícil para nosotros, y si su deseo es suficientemente grande, usted sí puede quedar calmado y tranquilo sin importar lo que venga contra usted en la vida.

No desprecie lo que Dios ya le ha dado, tenga una actitud de agradecimiento, vea lo mejor en cada persona y situación, y aprenda a ser feliz en el lugar en que se encuentre

Dios nos da su paz en nuestro corazón, pero nos toca a nosotros usar esa paz. Tenemos que aprender a usar la paz sobrenatural de Dios, especialmente en los momentos de presión. Tiene que escoger mantenerse alegre.

Un día, Victoria se llevó mi carro para que me lo lavaran. Tengo un Lexus de 1995 que antes le pertenecía a mi papá, y aunque el auto ya está envejeciendo, casi ni un rayón tiene, por lo que no aparenta su edad.

Pues ese día, Victoria lo pasó por un lavado automático que acostumbramos usar. Uno que tiene, supuestamente, cepillos muy suaves que casi ni deben tocar la pintura del auto. Lamentablemente, algo estaba fuera de alineación en la maquina, porque no sólo removió el polvo de mi auto, ¡sino que también me dejó con una raspadura desde la defensa delantera hasta el parabrisas de la parte posterior del carro!

Cuando llegó, Victoria se detuvo en la cochera para ver el daño (¡estoy convencido de que estaba pidiendo un milagro!). Nuestro hijo, Jonathan, salió, y cuando vio lo sucedido, corrió a mi oficina para darme la noticia.
Era un sábado por la tarde, y había estado estudiando y orando, preparando mi corazón y mente para predicar en tres reuniones ese fin de semana. Mi intención era mantenerme en un ambiente pacífico, calmado y quieto, pero llegó Jonathan gritando “¡Papi, no vas a creer lo que sucedió! ¡Mi mamá arruinó por completo el auto!”

Le dije: “Jonathan, gracias por ser tan diplomático”. A la otra, “¡Mejor dame un golpe con una tabla!”

Por supuesto que estaba bromeando, pero sabía que iba a tener que tomar una decisión. ¿Me iba a enojar y permitir que este accidente robara mi paz y gozo? ¿Permitiría que esta circunstancia echara a perder todo mi fin de semana? ¿O controlaría mis emociones para no agitarme o molestarme? ¿Podría mantenerme en paz, sabiendo que Dios todavía estaba en control?

Salí a la cochera y cuando vi el auto, tengo que reconocer que la raspadura estaba muy grande, pero tomé la decisión de no molestarme; iba a mantener mi gozo.

Cuando nos suceden las cosas negativas, nada cambiará sin importar cuánto griterío y escándalo hagamos. Yo sabía que no importaría qué tan triste estuviera por ese carro, o cuánto me molestara con la gente del lavado automático, eso no haría que la raspadura desapareciera. Decidí por lo tanto, que sería mejor guardar mi paz, más valía quedarme feliz.

La Biblia dice que somos como vapor, o neblina; que estamos aquí un momento, y luego desapareceremos. La vida pasa volando, así que no malgaste otro momento de su valioso tiempo estando enojado, descontento o preocupado. El salmista dijo: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él”. Fíjese que no dijo que mañana estaría alegre, ni tampoco dijo que la semana entrante, cuando no tuviera tantos problemas, entonces se gozaría. No, él dijo: “Este es el día”. Este es el día que Dios quiere que esté contento y feliz.

Yo puedo oír que dicen: “Estoy esperando que Dios cambie mi situación”. Eso puede sonar muy bien, pero la verdad es que Dios lo está esperando a usted y si cambia su actitud y comienza a disfrutar el punto en donde está en ese momento, Dios llegará y comenzará a hacer una obra en su vida. Si siempre está esperando que algún acontecimiento le haga feliz, se pasará toda su vida esperando pues siempre habrá algo que “no está del todo bien” en su vida, siempre tendrá alguna razón para no estar contento.

He escuchado decir: “En cuanto me case, entonces yo sé que seré feliz”, pero amigo, si no está contento antes de casarse, definitivamente no lo estará después de hacerlo. Algunas mujeres me han dicho: “Joel, si oras para que encuentre un hombre, yo sé que sería feliz”.

Su pareja no es el problema, en realidad. Ninguna persona puede hacerle feliz porque usted tiene que aprender a ser feliz en su interior.

Cierto que usted posiblemente tenga algunos problemas; las cosas en su vida pueden no estar perfectas. Posiblemente desea ser más guapo o más hermosa, más talentoso o con más dones. Puede desear haber nacido con más factores a su favor, pero usted no puede permitir que aquellas cosas superficiales le roben el gozo, tiene que decir: “Dios, yo se que me hiciste así a propósito”.

Este es tu plan, y tú me has dado lo que tengo en mis manos para trabajar con eso, no me quejaré ni tendré una actitud negativa. No viviré mi vida desando que todo hubiera sido diferente, deseando ser alguien más. Padre, voy a tomar lo que tú me has dado y haré lo mejor que pueda con ello, estaré contento con la persona que tú me hiciste, y disfrutaré de mi vida a pesar de mis faltas”.

No desprecie lo que Dios ya le ha dado, tenga una actitud de agradecimiento, vea lo mejor en cada persona y situación, y aprenda a ser feliz en el lugar en que se encuentre. Aquí está la clave: Florezca donde ha sido plantado. Puede ser que no se encuentre en el lugar que desearía estar hoy, quizá no tenga el matrimonio perfecto, o no tenga el trabajo perfecto; la vida posiblemente no salió exactamente como usted había esperado, pero tiene que tomar la decisión que le pondrá la mejor cara posible a la situación. Aprenda a ser feliz a pesar de sus circunstancias.

Joel Osteen es el pastor principal de la congregación Lakewood Church en Houston, Texas, la cual es una de las iglesias más grande de EE.UU; según la revista Forbes y Outreach, con 30.000 miembros. Joel Osteen es catalogado como el pastor de programa inspiracional. En el 2004, Joel Osteen escribe su primer libro: Su Mejor Vida Ahora, fue lanzado por Time Warner quedando en los primero lugares de la lista de éxitos de venta del New York Times, y pronto subió al número uno. Se mantuvo en dicha lista de éxitos de ventas durante más de dos años y ha vendido más de cuatro millones de copias

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