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Claudio Freidzon

El Arca-Mizpa: El Lugar de recuperar lo que se había perdido 1

Claudio Freidzon

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Texto: 1 Samuel 7.1-13: «Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová, y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová.

Desde el día que llegó el arca a Quiriar-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová».

Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.

Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron sólo a Jehová.

Y Samuel dijo: Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Jehová.

Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante de Jehová, y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa.

Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los filisteos contra Israel; y al oír esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos.

Vienen tiempos de restitución, tiempos donde el Señor te devolverá todo lo que el diablo te robó.

Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos.
Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó.

Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel.

Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta debajo de Bet-car.
Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.

Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.

Los filisteos son una tipología de lo que son nuestras luchas espirituales.
Hubo momentos donde los israelitas se mezclaron con costumbres idólatras y paganas. Pensaban que Dios estaba con ellos, pero cuando iban a la batalla algo ocurría.

El principio de la sabiduría es el temor a Jehová. El temor a Jehová no es el temor al garrotazo, al juicio; sino nace en el corazón que respeta a Dios y que desea honrarlo de todo corazón. Cuando perdemos el temor y nos dejamos distraer, muchas veces pensamos que Dios está con nosotros y no lo está. Dios muchas veces nos deja pelear nuestras batallas, para que uno se de cuenta que algo está fallando y que hemos perdido el temor a Dios.

El pueblo de Israel, a causa de su idolatría, perdió el elemento simbólico más sagrado que era el arca. El arca contenía alrededor de esos elementos simbólicos, la gloria, la presencia visible, el peso de su presencia.

Los filisteos no entendían nada con respecto a lo que significaba el arca y los filisteos se la llevaron. Por veinte años Israel lamentó haberse equivocado, lamentó su tibieza, lamentó su excesiva confianza en sus capacidades. Habían perdido lo más sagrado que tenían, que era el respaldo de Dios.

El arca contenía el maná, las tablas de la ley, los querubines. Para los filisteos era una caja con oro nada más, en cambio para los israelitas era algo muy importante.

Los filisteos se llevaron el arca a un templo de un ídolo llamado Dagón. Quisieron aprisionar la presencia de Dios, la encerraron en una cárcel. Al día siguiente cuando vino el que cuidaba el templo, encontró al ídolo caído delante del arca, sorprendiéndose de que Dagón se había caído. Lo levantaron y lo volvieron a poner en su lugar creyendo que había sido casualidad; pero a la mañana siguiente nuevamente Dagón estaba caído en el piso con sus manos quebradas.

Lo que Dios va a ser en tu vida es tan poderoso. Vendrán problemas, temores y circunstancias en tu vida que querrán levantarse pero caerán humilladas; el enemigo caerá vencido porque no hay poder que pueda enfrentarse a aquel que está bajo la gracia, el amor y la persona de Dios.

No hay nadie que pueda enfrentar a la presencia de Dios reinando en una vida. La fortaleza y la misericordia de Dios es la que realmente hace huir a los enemigos delante de nosotros.

Los ídolos del mundo vienen a enfrentarte, pero tú tienes que saber que dentro de tuyo habita la presencia de Dios. Tú eres la habitación donde la gloria de Dios está, donde la presencia de Dios está, y cuando venga el enemigo va a caer y sus manos van a quebrarse, porque el diablo no tiene parte, ni suerte, ni memoria. No hay plan del enemigo que pueda encerrar y detener el propósito de Dios para nosotros.

Lo que hace diferente nuestras batallas y nuestra vida es lo que habita dentro nuestro.

Y Cuando conoces a Cristo, te cambia el corazón y la mente.
Cuando Samuel se arrepintió y pidió perdón, desde ese día en adelante el Señorpermitió que el pueblo de Israel recuperara todo lo que el diablo le robó.

Vienen tiempos de restitución, tiempos donde el Señor te devolverá todo lo que el diablo te robó.

Lo que pasó en tu vida fue tal vez devastador, has sido lastimado, herido; pero ahora llegó el tiempo de recuperar todo. Has sufrido algunas pérdidas, has pasado algunas batallas, has tenido que derramar muchas lágrimas; pero ha llegado el día de restitución, de recuperar.

Recuperarás lo que el diablo te robó en las finanzas, recuperarás la alegría y la felicidad en el hogar. La gloria de Dios quebrantará el poder del enemigo en el barrio, en el trabajo, en la familia.

Mizpa , ese sitio cerca de un río, simbolizaba al pueblo de Israel que por veinte años habían extrañado lo genuino y le había quedado solamente la cáscara, la imagen, el nombre, el testimonio. Lo que hacía de ellos el culto sincero y real donde la gloria de Dios se manifestaba no estaba, les había sido robada. Veinte años de apariencia externa, pero habían olvidado de palpar la presencia, el fuego, la ministración de lo sagrado, de lo genuino de Dios.
Pero llegó el día donde el Señor les dio la oportunidad a los israelitas de volver a recibir el arca. Cuando los filisteos devolvieron el arca, los israelitas fueron a Mizpa donde fueron convocados y en ese lugar recibieron el perdón.

Hay un lugar donde encuentras en Cristo, en la fe sin fingimiento, un tiempo de liberación. Y ese lugar para el pueblo de Israel fue Mizpa, donde se encontraron con Dios y fueron lavadas sus culpas.

Hay muchas personas que no pueden perdonarse y por ende no pueden amarse, no pueden dar amor porque ellos mismos no se aman, no pueden ser felices. Pero Dios te ama y quiere que te aceptes, porque te va a usar, porque no te ha olvidado, porque tiene planes previstos para ti, porque no ha pasado de largo su misericordia. Si Él todavía tiene un propósito en tu vida, ese propósito está en camino, está en proceso, se está desatando.

Mizpa significaba para ellos un lugar donde no se sintieron más vulnerables, o sea fáciles de vencer, fáciles de engañar.

Hay un día, hay una hora donde tendrás la victoria total en aquello que antes te vencía, en aquello que antes te dominaba, en aquello que era una adicción. El Señor te dice que no serás más adicto a cuestiones pecaminosas, sino serás adicto a mi presencia, adicto a mi espíritu, adicto a la gloria de Dios.

Hay un lugar, hay una etapa, hay un sitio, hay una experiencia que tal vez no la podamos definir geográficamente pero si espiritualmente, un lugar donde tus enemigos huirán delante de ti, donde abandonarán el territorio que conquistaron, porque tendrán temor del arca, de la presencia y de la gloria que habita dentro tuyo.

Claudio Freidzon nació en Buenos Aires, Argentina, el 19 de septiembre de 1955. En 1986 fundó la Iglesia Rey de Reyes en Buenos Aires, que actualmente cuenta con más de 20.000 miembros. El ministerio del Pastor Claudio Freidzon se caracteriza por las manifestaciones poderosas del Espíritu Santo a través de señales y milagros. En 1992, en su búsqueda personal Claudio Freidzon le llevó a tener un poderoso encuentro con el Espíritu Santo, el cual revolucionó su vida y su ministerio. Claudio Freidzon es autor de los libros: Espíritu Santo Tengo Hambre de Ti, Tesoro en Vasos de Barro, y Rendido Totalmente

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