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Chris Richards

Por Qué Somos Tan Chillones

Chris Richards

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Parece que nunca maduramos. Desde niños lloramos cuando estamos incómodos y aprendemos a hacerlo cada vez que no conseguimos lo que queremos. Para un bebé es cuestión de sobrevivencia, pero para un adulto es señal de ser prisionero de un espíritu quejumbroso.

Un bebé grita y llora cuando tiene hambre, con el fin de recordarle a mamá y papá que tiene que comer para subsistir. Tiene que gritar y llorar para que le cambien el pañal, ya que trae consigo un cargamento SUPER apestoso, y ese par de adultos responsables, o sea sus padres, ni se han dado por enterados.

Me queda muy claro que este instinto de llorar, gritar y quejarnos, surge con el fin de provocar una acción por parte de aquellos que están a nuestro alrededor. Sin embargo, estas reacciones son totalmente entendibles en un bebé, pero no lo son en un joven o en un adulto, y necesitamos aprender que no darán los resultados que quisiéramos.

Tal vez pudiéramos lograr ciertos resultados al momento, pero a lo largo del tiempo, estaremos minando los fundamentos sobre los cuales edificamos nuestra vida. Una mujer puede, por medio de quejas y gritos, lograr que el viejo (marido) haga lo que ella quiere en el momento que ella lo espera, pero minará el amor y respeto que él le tendrá y con el tiempo vendrá destruyendo su matrimonio.

Cuando nos quejamos de nuestros padres, de nuestros hijos, del cónyuge, el trabajo o el gobierno, estamos murmurando contra Dios

En el libro de Éxodo, vemos a Dios liberando al pueblo de Israel de una manera sobrenatural después de haber vivido en esclavitud cerca de 400 años. El pueblo logra atravesar en seco el Mar Rojo, mientras que el faraón y su ejército, quedan sepultados en él. A pesar de ese increíble suceso, el pueblo comienza a quejarse con Moisés por la falta de alimento, el menú no tenía muchas opciones.

Moisés declara algo muy importante en Éxodo 16:8 que debemos de captar y entender: “¡Ustedes no están murmurando contra nosotros, sino contra el Señor!” ¡Ay, ay, ay!

Cuando nos quejamos de nuestros padres, de nuestros hijos, del cónyuge, el trabajo o el gobierno, estamos murmurando contra Dios. Dios es quien nos dio todo esto, y al quejarnos, estamos expresando insatisfacción para con Dios. Es como decir que no creemos que Dios ha hecho un buen trabajo con lo que Él nos ha dado.

Ese hombre o mujer del que te quejas Dios te lo dio y lo escogió para ti, no solo para bendecirte, sino también para perfeccionarte. Es decir, es la lija que pulir las imperfecciones en TU vida (sé que no puedes creer que las tengas). ¡Ah, caray!

Dejemos de quejarnos y veamos qué es lo que Dios quiere enseñarnos. Maduremos. Ya estás muy grande como para seguir trayendo pañal y un chupón en la boca, eso, déjaselo a un bebé.

Pastor de Vino Nuevo El Paso, Director del ministerio de Hombre a Hombre, fundador de Visión Juvenil y el Vaquero Vázquez. Chris Richards, junto a su esposa Haydeé Richards son los Pastores del Centro Familiar Vino Nuevo en El Paso, TX., viajan extensivamente impartiendo conferencias en diferentes ministerios. Fundadores de la casa editorial CIMA PRODUCCIONES con varios libros y materiales en audio y video. Chris dirige el ministerio “De Hombre a Hombre” y Haydeé el ministerio “De Mujer a Mujer”, son padres de tres hijos.

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