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El poder del pensamiento
Pastor Cash Luna
 


No hay más gente rica porque no creen que pueden serlo y no se dan permiso de serlo.  ¿Sabes por que no te das permiso de serlo?  Porque desde niño te metieron ideas equivocadas en la mente. 

El problema es que hay dos seres viviendo adentro del mismo.  Uno que quiere resistir esto, y el otro que clama porque esto suceda. 

La Palabra del Señor en Romanos 8:31-33 dice: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?.

Ni Dios ha ganado sin tener que pagar.  La Biblia dice Él que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.  Él dijo: Aquí está mi hijo, ahora todos se vienen para acá.  Él lo entregó por nosotros, es decir, dio a Jesús a cambio nuestro.

En las predicas pasadas estuve hablando que el apóstol Pablo dijo: Yo todo lo tengo por basura, lo que para mí era ganancia, lo considero perdida por ganar a Cristo. ¿Lo importante es competir o ganar? Ganar.  Quien cree que lo importante es competir, esta mal.  La Biblia dice que todos corren al estadio, peor sólo uno lleva el premio, a lo que Pablo recomienda: Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24). La recomendación de él es: Si vas a hacer algo ¡Gana!

¿Lo importante es ir a la universidad? No, lo importante es graduarse. ¿Lo importante no es hacer negocitos?, No, lo importante es ganar haciendo negocios.  Debes renovar tu mente.  ¿Quién piensa en poner algo para perder?  Imagínate esto, voy a abrir la iglesia para que los pocos miembros que tengan se me vallan.  ¿Cómo vas a pensar en perder? Debes pensar en ganar.

Ahora bien, existe un pequeño problema en eso de querer ganar.  Pablo dice: Entonces corran de tal manera que ganen el premio.  También dice: Yo mismo pongo mi cuerpo en servidumbre, no sea que siendo heraldo de muchos, yo mismo venga a ser reprobado. ¿Que es lo que ocurre? Muchas personas vienen y toman la emoción de querer ganar pero no salen a la cancha a competir. 

Entonces  tenemos aquellos equipos que al medio tiempo estan metidos en sus vestidores, y está el entrador diciéndoles: ¡Vamos a ganar! Somos los mejores.  Pero cuando salen a la cancha no hacen lo que dijeron. 

El problema de mucha gente es que cuando estan en la iglesia dicen: ¡Sé que soy más que vencedor!  Pero cuando sale de ahí, en resto de la semana, el día lunes o martes dice: Ya no aguanto, no se puede, así no me gusta.  Una vez tuve que decirle a una persona: Yo hago en el  ministerio muchas cosas que no me gustan con tal de hacer las que si me gustan.  Pero las que me agradan tanto las que me gustan, no me doy cuenta de las otras. 

Pablo tenía tantas ganas de ganar a Cristo que no le importo perder todo lo que antes tenía, su reputación, su apellido, su posición.  Por eso el que tiene cosas a que aferrarse nunca pasa a cosas mejores. ¿Te aferras a Egipto, te aferras al desierto, o vas en busca de la tierra de la promesa? La Palabra del Señor nos enseña que Dios no escatimó ni a Su Hijo.  Tenía tantas ganas de tenerte en el cielo que entregó al hijo.  Eso se llama  pagar un alto precio por algo que a los ojos de todos nosotros no vale la pena pagarlo. 

Si yo fuera Dios, y Jesús mi hijo, yo no lo hubiera entregado, por que no vale la pena.  Pero como no soy Dios, si no que soy uno de los que no valía la pena acepto el regalo de Dios para tener la vida eterna.   

Para poder ganar se necesitan deseos de querer ganar.  No hay nada de malo en querer ganar.  Hay que poner un negocio pensando en que la riqueza va a llegar.  Si no quieres ganar te vas a echar para atrás cuando halla que pagar.  La gente viene constantemente a decirme; Hermano, ore por mí para que tenga lo que usted ya tiene. Pasa por lo que yo he pasado, paga usted yo lo que pague.  Alguna vez haz  visto que alguien vaya con un doctor en física nuclear y le dice: Por favor imponga sus manos en mí para que tenga lo que usted ya tiene. 

Eso no es así, debes inscribirte en la universidad y estudiar.  Deja de ver  televisión y métete en los libros.  Eso te va a dar lo que tengo yo.  Has  visto que alguna vez llegue alguien con un doctor en medicina y le diga: Tengo muchas ganas de ser doctor, ore por mí.  Oran por ti y al día siguiente ya eres doctor.  Cuando se trata del éxito, la gente cree que oran hoy por ellos, y mañana lo tienen.  ¿Dónde es donde todo el mundo se traba? En el precio.  No comparas algo por el precio, porque no estas dispuesto a pagarlo.

Te gusta pero no quieres pagarlo.  Siempre deseas un carro mejor, pero cuando manejas el tuyo dice: Todos nos llevan al mismo lado. Pero cuando se suben en otro dice: Todos nos llevan al mismo lado pero de otra forma.  En todas las cosas de la vida es lo mismo, si quieres una mejor empresa, una mejor profesión, un mejor trabajo, un mejor ministerio, un mejor matrimonio, y eso no tienen  nada de malo.  No hay nada de malo  en querer ganar, pero hay mucho de malo en querer ganar sin querer  pagar. ¿Quiénes son los que salen adelante en la vida y alcanzan la riqueza y el éxito? Aquellos que no escatiman el precio de él.

Tu problema es que te mantienes pensando en el precio y no en la ganancia.  Mientras que pienses en el precio nunca vas a llegar. Si de verdad deseas la ganancia, y no estoy hablando de codicia, ese sería un gran pecado.  Pero si no te dan las ganas de hacerlo siempre hablas de que es caro, pero si en verdad lo quieres vas a encontrar la forma viable y honesta de lograrlo.

En Hebreos 12:2 dice: Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Jesucristo por el gozo puesto delante menosprecio la vergüenza. ¿Que vergüenza? La de la cruz del calvario. Si hubo alguien que le dijo a Jesús: Es que vas a pasar vergüenza, vas a morir desnudo, tus barbas se van a arrancar, te van a coronar con una corona de espinas burlándose de que tú eres rey.  Me imagino que Él respondió: Y qué, si me voy a sentar a la diestra del padre.  Yo rengo ganas de sentarme a la diestra del padre. Paso por la cruz.   Jesús tenía ganas de tener ese gozo de sentarse ahí.  

En cambió luzbel se quiso sentar ahí, él dijo: Pondré mi trono al lado de Dios.  El se fue por la vía de no pagar el precio.  Pero Jesús vino a pagar el precio y se sentó a la diestra de Dios. ¿Hay algo de malo en desear una corona de vida eterna? ¿Hay algo de malo en desear la morada celestial eterna y los galardones eternos?  No lo hay. 

Yo si quiero que cuando llegue al cielo no me alcancen los brazos para los galardones.  Por eso trabajo de día y de noche, todos los días de la semana,  porque creo que ellos son verdad, creo en ellos y los quiero.  Pero no los quiero más que la presencia del Señor.  ¿Cuál es tu problema? Que tienes prejuicios en tu mente.  Tu mente es tan pequeñita que en ella no cabe el pensamiento de poder ganar.  Entonces, ¿Cómo lo pues, lo vas a lograr?

Saca una hoja de papel y escribe en ella lo que quieres ganar este año. Pierde el miedo a escribirlo. Ahora, mira la cifra.  Eso es lo que tu vales para ti mismo, porque eso es lo que crees que puedes lograr con tu trabajo. Regularmente consigues un trabajo para ver que te da de ganar. Entonces, ¿Cómo puedes poner una cifra? Pero si primero pones la cifra, vas a empezar a buscar el trabajo. Pon una cifra y consigue el trabajo que te lleve a eso. Ahora ve de nuevo la cifra y piensa cuánto más harías si nada te pudiera detener. 

La Biblia dice que al que cree todo le es posible, y si tu crees todo es posible.  Mira nuevamente el papel ¿Ahora te parece que el precio es pequeño?  Examina tu corazón y mira la fe que Dios te dio. Todos tenemos la fe distinta, Dios nos dio una medida de fe diferente a todos.  Ahora ve de nuevo el papel ¿Crees que puedes poner una cifra mayor que esa? Si es así, escríbela con honestidad.

No hay más gente rica porque no creen que pueden serlo y no se dan permiso de serlo.  ¿Sabes por que no te das permiso de serlo?  Porque desde niño te metieron ideas equivocadas en la mente.  El problema es que hay dos seres viviendo adentro del mismo.  Uno que quiere resistir esto, y el otro que clama porque esto suceda.

¿Crees que Dios debe hacer cosas para ti o piensas que tú debes hacer cosas para Dios?  Las personas que creen la primera, son los que siempre esperan que Dios haga algo por ellos.  Los que creemos la segunda, somos los que creemos que tenemos una responsabilidad ante alguien siempre. 

Hacer riquezas es una responsabilidad social para nuestro país.  No puedes dejar de acompañar a la creencia de hacer un logro, la creencia del bienestar material para poder bendecir y alcanzar mayores cosas, van de la mano.  Quítate el prejuicio. Pero si lo quieres seguir teniendo por alguna razón, sigue con el, pero tarde o temprano vas a tener que enfrentar esa verdad y tomar una decisión.  Nuestra vida consiste en las decisiones que tomamos y en las que no tomamos.  Somos el producto de decisiones.  Toma las decisiones por algo mejor. 

Ahora escribe en la misma hoja: Moriré de cáncer.  ¿Sabes por qué no lo escribes? Porque aunque no lo quieras aceptar, crees en el poder de las palabras.  Y en el ambiente cristiano hay muchas cosas en contra del poder de un pensamiento y de una Palabra.  Pero la Biblia en Proverbios 23:6 que el hombre es lo que piensa.  Tú eres lo que piensas. Todos tus pensamientos reflejan lo que eres,  Lo que piensas en tu corazón, eso eres. 

Había un hombre que no creía en las palabras, y un amigo le jugo una tetra, lo acababa de conocer y lo estaba instruyendo en la vida de los negocios.  En eso le dijo; te deje una nota en tu alcoba.  Él era huésped de la casa del instructor.  El hombre se fue  a la habitación, y encontró una nota que le decía: Adiós.  Él  dijo que extraña esta nota que dice adiós.  Cuando de pronto escuchó que le echaron llave a la puerta.  Entonces se alarmo preguntándose que significaba eso.  En eso se dio cuenta que  había una impresora en su cuarto y esta imprimiendo.  Y cada línea decía: Hoy es el último día de tu vida. 

El hombre empezó a ver eso repetidas veces.  Para  colmo le grito al mentor por la ventana que por favor no le hiciera eso.  Después volvió a regresar a la impresora y luego a la ventana, y vio que un hombre iba caminando hacia arriba  con una sacola, un sombrero y la cabeza agachada.  En ese momento pensó que lo iban a matar. Entonces le pregunta: ¿Por qué me quieres matar? Y el instructor le responde: ¿Por qué querría matarte? Y él le dice: Me encerraste, me dijiste adiós y me pusiste una impresora que en cada línea que imprimía decía: Hoy es el último día de tu vida.

El mentor le dice:  ve a la impresora y lee bien. La hoja tenía otro nombre, no era para él.  Y el instructor le dijo: Tu dices que no crees en las palabras, formulaste todo un pensamiento, te imaginaste un montón de cosas basado en palabras, te afligiste, te angustiaste por las palabras. Por eso cuando te dije que escribieras que ibas a morir de cáncer, no lo hiciste. Porque estás reconociendo que tus palabras tienen poder.

Las palabras tienen poder.  En 1 de Corintios 15:33 dice: No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Las palabras tienen el poder de corromper.  Es peor que el oxido y la sal, las palabras corrompen.  Nosotros somos un conjunto de costumbres, eres tan fuerte como lo son tus costumbres. Las buenas conversaciones producen buenas costumbres. Fíjate con quién conversas.  Cuida tus costumbres de las palabras de los demás. 

Palabras vulgares, ni tocar el tema, esas no caben aquí.  Te estoy hablando de las palabras que tiene poder. Qué pasa si en vez de decirte que escribas voy a morir de cáncer, te doy una nota diciendo lo mismo, pero se lo escribo en ruso, ¿Hubiera producido algo en ti? No, por que no le puedes atribuir poder a lo que no entiendes. La misma Biblia dice que si la trompeta diera sonido incierto ¿Quién la seguiría?  

Cuando estaba compartiendo esto con una familia, amiga mía, y me dice la esposa: Mi esposo estaba pasando por una crisis.  Y un día cuando íbamos en la calle me dice: Mira mi amor, esa es la camioneta que te quiero comparar.  Y yo me volteo y le digo: si tu esposo te dice: Esa es la camioneta que te quiero compara.  Debes responderle: Amén, mi amor, lo vas a lograr. 

¿Por qué? Porque las palabras alimentan el poder de lograr algo. ¿Porque vas a la iglesia?  ¿Vas por palabras? Si la Palabra que se te predica no fuera una palabra que cambie tu vida, que te renueve la mente y te diga que puedes llegar más allá; sino fuera una palabra que te sacará deprimido cada día más triste ¿Volverías a oír un mensaje? No verdad, eso es porque estas en busca de palabras.

Las palabras pueden más que lo que nosotros nos imaginamos. La Biblia enseña que si nosotros tenemos buenos pensamientos, honestos, puros, dignos de alabanza, de buen nombre, vamos a tener la paz en nuestro corazón.

 

 

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